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viernes, 19 de septiembre de 2014

Ana Botín se rebela contra la regulación bancaria

La nueva presidenta del Santander, Ana Botín, ya ha señalado su primer enemigo: la regulación bancaria, que considera el mayor desafío de la entidad a corto plazo. Según explicó ayer en la junta de accionistas que celebró el banco, "la regulación cambia constantemente y es distinta en cada país". Estas declaraciones se producen tras sendas disputas del Santander con la Reserva Federal –que no aprobó el plan de recapitalización de su filial en EEUU– y con el BCE, que discrepaba de los cálculos para el ejercicio europeo que se está llevando a cabo.
Esta resistencia a los cambios regulatorios no es nueva en el caso del Santander. Ya su padre aseguró que era el momento de frenar el tren regulatorio y valorar y calibrar bien el impacto de las medidas que ya están en marcha" cuando, tras la crisis financiera de 2008 y 2009, los países del G20 endurecieron drásticamente los requisitos de solvencia de las entidades financieras en todo el mundo.
Y es que uno de los mayores afectados por este endurecimiento ha sido precisamente el primer banco español, al que buena parte de los analistas e inversores ha criticado en los últimos años por tener unos niveles de capital demasiado bajos (inferiores a los de sus principales 'pares' internacionales). Asimismo, ha mantenido una generosísima política de retribución al accionista, y sólo ha reforzado sus fondos propios mediante ventas de activos y los dividendos pagados en acciones.
Por otra parte La Fed y el BCE discrepan sobre su solvencia.
No obstante, ahora esta cuestión cobra especial relevancia por las tribulaciones del Santander con los dos principales bancos centrales del mundo. En primer lugar, la Fed norteamericana; aprobó a Santander USA en los test de estrés realizados en ese país la pasada primavera, pero rechazó sus planes de gestión de capital y del dividendo por las "deficiencias generalizadas y significativas que contiene, sobre todo en algunas áreas, como las de gobierno, los controles internos y la gestión de riesgos"
En segundo lugar, a la vuelta de las vacaciones el BCE comunicaba al Santander que había serias discrepancias entre los cálculos del banco y los del propio supervisor en la revisión de la calidad de los activos (AQR por sus siglas en inglés) que está realizando de forma paralela a los test de estrés. No es tan grave como plantear la posibilidad de un suspenso, a diferencia de otras grandes entidades europeas (como Deutsche Bank), pero ilustra de nuevo el fuerte impacto que tiene este entorno regulatorio tan exigente en la ciudad financiera de Boadilla del Monte.
Por último, ayer jueves, la Reserva Federal (Fed) estadounidense, el banco central, reprobó a Santander por el pago de un dividendo sin su aprobación, en un momento en el que el regulador norteamericano aumenta el control sobre cómo gestiona los riesgos la banca extranjera que opera en Estados Unidos. El banco español ha acordado contribuir con 21 millones de dólares para su filial estadounidense para limitar las consecuencias.

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