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lunes, 6 de mayo de 2013

Las rentas del capital suben 3,6 puntos porcentuales, mientras las rentas del trabajo caen 5,2 puntos porcentuales


La crisis en España, a diferencia de otros países de la UE, está sirviendo como excusa para imponer un nuevo modelo menos social y un cambio estructural en la distribución de la renta. De tal forma, que en el periodo comprendido entre el último trimestre de 2008 y el último trimestre de 2012, las rentas del trabajo han perdido peso en el PIB total, 5,2 puntos porcentuales; por el contrario, ha aumentado el peso de las rentas del capital en 3,6 puntos porcentuales.
Este comportamiento en la distribución de las rentas durante la crisis no está extendido en Europa (salvo casos como Portugal), pues las rentas de trabajo y del capital mantienen la estructura previa a la crisis. Es más en países como Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido el resultado es el opuesto: han ganado peso las rentas del trabajo en detrimento de las rentas del capital.
A esta evolución hay que añadir la situación previa. Las economías más desarrolladas de la UE (Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Dinamarca o Finlandia) presentan un peso más elevado de las rentas del trabajo frente a las del capital. Por el contrario, las menos desarrolladas (las del este europeo, junto con Italia, España y Portugal) la situación es la opuesta: dominan las rentas del capital.
Por otra parte, llama la atención el diferente comportamiento de la productividad en España respecto a Europa. En nuestra economía el principal ajuste de la actividad en las empresas se realiza vía empleo y no producción. De tal forma, que en nuestro país la productividad crece en épocas de crisis y disminuye en épocas de expansión (carácter contracíclico de la productividad en España, a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de los países europeos).
Por otro lado, la irrupción de la reforma laboral en la negociación colectiva está provocando una creciente devaluación salarial. Los trabajadores pierden poder adquisitivo desde el comienzo de la crisis (entre 2011 y 2012 se acumula una pérdida de 1,7 puntos).
Así, las políticas de ajuste y recortes están provocando un deterioro significativo en la capacidad adquisitiva de las rentas de trabajo, en la calidad del empleo y en el nivel de vida de la población, lo que obstaculiza la recuperación de la demanda y de la actividad económica.
Frente a este tipo de políticas que incrementan las desigualdades sociales UGT defiende otra política más justa y solidaria, basada en medidas que impulsen la actividad económica y el empleo. En este sentido, demanda que se reorienten los beneficios empresariales hacia la inversión y el empleo, en actividades de mayor valor añadido, que permitan el crecimiento sostenible de la economía española.

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