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lunes, 16 de mayo de 2016

Los cinco grandes bancos aún tienen 100.000 millones de riesgo en el ladrillo

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Según informa el diario El País,  Tras ocho años de crisis y pese a la mejoría del mercado inmobiliario, los cinco grandes bancos —Popular, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Santander—acumulan más de 100.000 millones en riesgo bruto con el ladrillo. Las 12 entidades más relevantes suman 122.327 millones, un 7% menos que hace un año. El Popular es el que más acumula con 32.024 millones, por lo que su prioridad es reducir esta partida, como para otros. Los expertos creen que esta situación demuestra que la crisis financiera no ha terminado y recuerdan que estos activos lastran la rentabilidad porque no aportan ingresos pero sí costes financieros.
Cuando empezó la crisis, en diciembre de 2007, la banca tenía prestados 457.000 millones entre el sector inmobiliario y el constructor. Ese era el tamaño del problema con el que se entró en la recesión. El cañonazo se llevó por delante al 70% de las cajas. Luego llegó la Sareb, el banco malo, que se tragó 51.000 millones de activos malos de Bankia, BMN, Catalunya Banc, Novagalicia, Banco de Valencia y Liberbank.
Desde entonces, el sector ha provisionado por unos 282.000 millones para paliar el daño del ladrillo en sus balances, pero no lo disuelto. En diciembre de 2015, octavo año de crisis, aún quedan 213.000 millones entre activos dudosos y adjudicados. De ellos, 84.000 millones corresponden a embargos, que han aumentado un 1% en 2015. Pero lo peor de esta partida son los 32.000 millones procedentes de inversiones en suelo, lo más difícil de vender, aunque se recupere el ciclo inmobiliario.
Como apunta el catedrático de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos, “con estos datos, la verdadera tasa de mora del negocio en España es del 15,5%” frente al 10% de tasa oficial.
Si se baja al detalle, aparecen diferencias importantes entre unos bancos y otros. Carmelo Tajadura, ex alto directivo bancario y experto en análisis del sector, sostiene que la crisis no ha concluido y considera que los activos del ladrillo “bajan con más lentitud en unas entidades que en otras. Si a ello le unimos que el resultado de explotación recurrente (sin operaciones financieras) en ocho de las 14 entidades supervisadas por el BCE está cerca del 0,50% sobre el total de activos, nos lleva a una seria preocupación que explica la llamada del Banco de España a las fusiones”.
Para Manuel Romera, profesor de dirección financiera de IE Business School, la salida de esta situación pasa por las fusiones “sobre todo porque es la única situación en la que todo el mundo, incluido los sindicatos, aceptan realizar fuertes reducciones de empleo”. Por el contra, José Luis Suárez, profesor del IESE, no cree que la acumulación de ladrillo improductivo desencadene fusiones: “Habrá razones estratégicas que pesen más, como la falta de rentabilidad y la proyección internacional, que será un elemento clave”.


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