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martes, 10 de noviembre de 2015

El FSB (Financial Stability Board) fija en el 16% el colchón anticrisis para los 30 bancos sistémicos mundiales, Santander entre ellos

Los treinta mayores bancos de todo el mundo, que son considerados sistémicos, entre ellos el Banco Santander, deberán contar desde el 1 de enero de 2019 con un colchón anticrisis que cubra un 16% de sus activos ponderados por riesgo, según estableció ayer lunes el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB).
Según se recoge, a partir del 1 de enero de 2022, este porcentaje, conocido como TLAC -acrónimo de "total loss absorbing capacity"- debe alcanzar un 18%.
Asimismo, establece que el ratio de apalancamiento o "leverage ratio exposure" (LRE) -obtenido tras dividir su capital entre sus activos totales, o relación entre el capital de máxima calidad y el total de la inversión- debe ser del 6% desde el 1 de enero de 2019, y del 6,75% a partir de 2022.
En España, sólo el Santander figura entre los 30 bancos de importancia sistémica mundial, ya que el pasado 3 de noviembre el FSB acordó excluir a BBVA. Estos requerimientos coinciden exactamente con los que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) acordó la semana pasada aplicar a sus ocho bancos domésticos considerados sistémicos.
Banco Santander siempre ha defendido ante las autoridades que su particular organización, con filiales independientes y a menudo cotizadas en bolsa -ya lo hacen las unidades de Brasil y México y fue anunciada (y postpuesta) la OPV de Reino Unido- le blinda ante los problemas de solvencia y liquidez que se ponen de manifiesto en las grandes tormentas financieras.
Pero sus argumentos no han sido escuchados y ahora, como ya se conocía hace tiempo, deberá pagar por ello. Las mayores exigencias de capital que ha decidido el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) le obligarán a fortalecer sus ratios de capital, aunque todavía no es posible saber en qué medida. En el Santander, la ratio de capital basada en riesgos totales está ahora mismo en el 13,3%, según Bloomberg. Para aumentar la ratio, el banco puede aumentar el numerador (el capital) o disminuir el denominador (los activos de riesgo). O una combinación de ambas acciones.
Tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y con la llegada de la crisis financiera y de la deuda soberana en Europa, los bancos españoles tuvieron que sanearse a fondo. Esto lo lograron, básicamente, a través de tres formas. En primer lugar, con el mayor esfuerzo de provisiones (reconocimiento de pérdidas) de su historia: 290.000 millones entre el 2008 y el 2014. Junto a esto, los bancos han acudido también como nunca a pedir ayuda a los accionistas o al mercado a través de una ampliación de capital tras otras, con el consiguiente efecto dilutivo y de pérdida de rentabilidad por acción. Nadie se ha librado.
En el caso del Santander, empezó la crisis con una ampliación de 7.200 millones en el 2008 y el pasado enero acudió al mercado para solicitar otros 7.500 millones. Entre medio, el banco ha pagado dividendos en acciones en una quincena de ocasiones, ha canjeado preferentes y bonos convertibles y ha realizado otras apelaciones a los accionistas en casos excepcionales, como la OPA sobre su filial de Brasil en el 2014 o, anteriormente, la compra del estadounidense Sovereign.
Santander ya avanzó sobre cuánto capital necesita para cumplir con las nuevas normas durante el Investor Day que realizó en Londres en finales de septiembre. Entonces, y con las estimaciones que se manejaban en este momento (con un TLAC de entre el 16% y el 20%), el Banco explicó que le faltarían 27.600 millones para cumplir con el supercolchón.
De esta cifra, 9.800 millones corresponden a Santander España, 6.300 millones a Santander UK y 3.300 millones a Santander UK.

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