Sempre amb tu

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domingo, 8 de junio de 2014

Somos Santander España, no una república bananera

El incumplimiento de la jornada laboral, un anacronismo propio de un país tercermundista

Un paseo por la Red de Oficinas de Banco Santander supone un viaje retrospectivo a una realidad impropia de un país desarrollado, siendo más propio de otro continente.
En contraposición con la afirmación “SOMOS SANTANDER”, que todos queremos compartir, esta realidad que afecta a los empleados en su vida cotidiana, se acerca más a modelos propios del Africa subsahariana o del Suroeste Asiático.
Lamentablemente, las presiones y las prolongaciones de jornada son señas de identidad en Banco Santander. Por mucho que reiteremos que la jornada no puede exceder de 1700 horas anuales y por muchos acuerdos y convenios que esgrimamos.
No podemos ocultar que la campaña llevada a cabo por UGT, con el envío de denuncias a los convocantes de reuniones, las denuncias a la Inspección de Trabajo y la constante acción sindical ejercida por los delegados de UGT, han provocado una reducción en el número de convocatorias fuera del horario establecido y ha tenido algún efecto pedagógico sobre algunos “latigueros”.
UGT, comprometida con las funciones que le confiere la Constitución Española y el resto de la legislación y normativa laboral aplicable, no va a ceder un milímetro en la legítima defensa de los derechos y condiciones laborales de los empleados y empleadas en Banco Santander, acometiendo cuantas medidas sean necesarias en defensa de nuestros derechos. Actualmente estamos dirigiendo escritos por cada una de las convocatorias a los responsables territoriales de RR.HH., exigiendo de una vez por todas que se cumpla la jornada laboral pactada. ¿Qué van a responder?, ¿Qué argumento
utilizarán para justificar una ilegalidad?. La realidad es que no pueden negar la evidencia y ese escenario cotidiano convierte a Banco Santander en uno de los mayores enemigos de la conciliación de la vida personal y familiar con la profesional.
Los hechos son los hechos, basta con pasear cualquier tarde por las ciudades y pueblos de Somalia, perdón de Santander España, para verificar que no cumple la jornada laboral. Es del dominio público; lo sabe la autoridad laboral, lo sabemos los trabajadores y lo saben quienes firman acuerdos para incumplirlos de forma sistemática.
Esperamos una respuesta a las reivindicaciones en defensa de la legalidad ya que en caso contrario nos veríamos obligados a ser más contundentes, no dudando en solicitar la tutela de la jurisdicción laboral y el apoyo de la ciudadanía, cada vez más sensible ante los atropellos que en los últimos años estamos sufriendo los trabajadores.

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