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domingo, 3 de marzo de 2013

Continúa el hundimiento de la economía española


El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que la economía española sufrió una fuerte contracción del 0,8 % durante el último trimestre del año, lo que pone de manifiesto la profunda depresión que sufre nuestro país. Este dato supera la previsión del Banco de España, que estimó una caída del 0,6 % y del propio INE, que hace menos de un mes calculó un retroceso del 0,7 %.
En términos anuales, la contracción de la economía española ha sido del 1,42 % durante 2012, una décima mejor que la estimación de partida del Gobierno, que era del -1,5 %. Pese a ello, la posibilidad de que se cumplan las previsiones del Ejecutivo para 2013 (-0,5 %) son remotas. Ya Bruselas advirtió que la recesión todavía tendrá una duración de tres trimestre más y que el PIB tendrá un descenso a un escalofriante 1,4 % a lo largo del año en curso.
En tasa interanual, la contracción del PIB se sitúa en el 1,9%. Este dato es el resultado de comparar la cifra del último trimestre de 2012 con el mismo periodo de 2011.
Estos datos intertrimestrales, que reflejan el comportamiento de la economía a corto plazo, suponen un duro varapalo para los que se empeñan en ver brotes verdes donde no los hay. Estamos ante el peor trimestre desde 2009 y los datos son especialmente negativos en dos partidas:
·                       Consumo (que supone más de la mitad del PIB), con una caída del 1,9 %, la mayor desde el primer trimestre de 2009, que fue del -2,1 %.
·                           Inversión, con una caída intertrimestral del 3,9 %, la mayor desde el segundo trimestre de 2009.

A continuación, lo analizamos por partes.

Los hogares lo pasan mal…

Resulta obvio que el caballo de batalla para salir de la recesión será el incremento del consumo de los hogares. Sin embargo, las medidas adoptadas por el Gobierno en este sentido no van en la dirección correcta y sólo han conseguido que este represente un lastre para el conjunto de la economía. ¿Explicaciones? Aquí  tres:
·                                 La remuneración de los asalariados, que es el principal recurso de los hogares, ha caído un 8,5 % intertrimestral, frente al 5,5 % del pasado trimestre. Si bajan los salarios, y esto lo facilita bastante la reforma laboral, las familias no tienen dinero para consumir.
·                                 El aumento del desempleo ahonda las heridas sociales. ¿Puede crecer un país con 5.965.400 desempleados, una tasa de paro del 26,02 % y una disminución de la población activa de 176.300 personas en tres meses? Todos los esfuerzos del Gobierno deben dirigirse a resolver este problema o nunca saldremos de la crisis, jamás.
·                           Las subidas de impuestos castigan el consumo. El incremento del tipo general del IVA del 18 % al 21 % que entró en vigor el pasado septiembre no ayuda en ningún sentido. Subir impuestos en mitad de una recesión económica es una aberración al sentido común.
La solución a estos problemas es extremadamente compleja y ha de pasar necesariamente por una reforma del mercado laboral que acabe con la temporalidad, fomente la creación de empleo y haga crecer unos salarios que son relativamente bajos en comparación con los de nuestros vecinos europeos. Del mismo modo, las subidas impositivas no hacen sino castigar más aún a los ciudadanos. Como he dicho antes, la subida del IVA es una medida totalmente ilógica y perversa para el consumo.

… Y las empresas no están mucho mejor

En la caída de la inversión llama especialmente la atención el dato de los bienes de equipos, que se desplomó un 5,4 % intertrimestral. Esta cifra preocupa porque suele tomarse como un indicador de cuáles son las perspectivas empresariales para los próximos meses. En este caso se hace latente que la confianza y las perspectivas de las empresas también son negativas para los próximos meses.
Con el consumo lastrado es normal que la actividad empresarial también vea las orejas al lobo.

Conclusiones

En definitiva, con la cifra del cuarto trimestre, la economía española acumula seis trimestres de crecimiento negativo. ¿Cambiará la tendencia durante el próximo trimestre? Las previsiones son claramente negativas y sólo cabría esperar nuevas caídas del PIB durante el próximo año.

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