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jueves, 11 de julio de 2013

El FMI ensombrece más la economía española


El FMI ha hecho públicas unas nuevas previsiones para la economía española que, sobre todo, certifican el fracaso de las políticas de austeridad extrema seguidas desde mayo de 2010 en toda Europa, y que sepultan las injustificadas declaraciones de optimismo realizadas en los últimos días por algunos responsables del Gobierno español.
Si en las anteriores previsiones se establecía ya en 2014 un crecimiento de siete décimas, ahora se retrasa el inicio de tasas positivas del PIB hasta 2015.
Eso significa que también se retrasa la creación de empleo. Porque sin crecimiento no hay aumento del empleo, que ya se preveía lejano, en 2015. Ahora quizá haya que posponerlo a 2016. Y esto, para un país con el 27% de paro, es sencillamente una tragedia.
En conclusión, según el FMI, en la economía española no se aprecian ni brotes verdes, ni signos esperanzadores, ni cambios de tendencia, como el Gobierno se empeña ahora en hacernos creer.
El FMI certifica que las políticas desarrollada suponen más recesión, y en consecuencia más debilidad financiera también, componiendo un círculo vicioso que solo se puede romper con un cambio de políticas.
Ahora bien, no hay que olvidar que el FMI es culpable de las políticas suicidas practicadas desde mayo de 2010, y también ha errado en sus previsiones reiteradamente.
Bienvenida sea su relativa rectificación, y el cambio apreciado en su discurso desde hace meses, solicitando un menor ritmo en el ajuste de las finanzas públicas y una puesta en marcha simultánea de políticas de crecimiento.
Pero tampoco es un organismo que precisamente se haya ganado credibilidad por las recetas que ha prescrito, algunas de las cuales sigue proponiendo sin empacho pese a su evidente fracaso (por ejemplo, una nueva vuelta de tuerca a la dañina reforma laboral realizada en 2012).
Lo cierto es que cada día que pasa sin cambiar el rumbo de las políticas en Europa se retrasa más la recuperación, y se hace más profundo el pozo del que tendremos que salir.
Lo peor de ello es que también aumenta el número de personas que se quedarán en el mismo cuando llegue la recuperación, si no ponemos los mecanismos de solidaridad necesarios para que ello no suceda.
Y esto es lo que hemos dicho siempre desde UGT y desde la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
Con la actual política de recortes no es posible ni impulsar la actividad ni reforzar esos mecanismos de protección para no quebrar económica y socialmente el país.
Estamos atrapados entre la ideología y la incompetencia. Y la salida a este sinsentido pasa por más y mejor política, más sensatez económica y más diálogo.

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