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martes, 16 de octubre de 2012

El Supremo archiva la querella contra Zapatero por su indulto a Alfredo Sáenz


El Supremo archiva la querella contra el ex-presidente del gobierno porque indultar en España es una "herencia absolutista" que no exige justificación a la vez que califica el indulto de Alfredo Sáenz de "arbitrio incontrolable" de Zapatero.
El indulto concedido en noviembe de 2011 por el Gobierno en funciones de José Luis Rodríguez Zapatero al banquero Alfredo Sáenz fue "un arbitrio" que convirtió en "vana" una sentencia condenatoria, gracias a que la Ley de Indulto en España, "herencia del absolutismo", no exige ningún tipo de justificación.
Así de claro y contundente lo establece la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en un auto en el que archiva la querella planteada por el partido político Soberanía de la Razón contra el ex-presidente del Gobierno y el ex-ministro de Justicia Francisco Caamaño, por el indulto concedido al consejero delegado del Banco Santander y 'número dos' de Emilio Botín. La resolución destaca que la vigente Ley de Indultos, del año 1870, no exige al Gobierno "el más mínimo ejercicio"de justificación de sus indultos.
El auto recoge un alegato durísimo contra la "arbitrariedad" que la Ley concede al Gobierno en España a la hora de conceder indultos, que califica de "herencia del absolutismo y de no fácil encaje en un ordenamiento constitucional", al no exigir "dar pública cuenta del porqué de los mismos".
Añade que el origen del indulto actual es la prerrogativa regia de lo que se denominaba "justicia retenida". Para el Supremo, es una "herencia del absolutismo, al fin y al cabo, de no fácil encaje, en principio, en un ordenamiento constitucional como el español vigente, presidido por el imperativo de sujeción al derecho de todos los poderes, tanto en el orden procedimental como sustancial de sus actos; y, en consecuencia, por el deber de dar pública cuenta del porqué de los mismos".
La querella argumentaba que el Real Decreto por el que se indultó a Sáenz era constitutivo de un delito de prevaricación, porque además de anular la condena de tres meses de arresto e inhabilitación que le impuso el Supremo por acusación falsa cuando presidía Banesto, dejaba sin efecto la prohibición para ejercer la actividad bancaria.
Puede que algún día lleguemos a saber las auténticas razones que movieron a Zapatero para indultar al número 2 del Santander, lo cierto es que todo este caso nunca ha olido muy bien que digamos.
Luego se extrañará la "casta de los políticos" del porque la ciudadanía los señala como el mayor problema del país. Porque en este caso, a excepción de algún partido minoritario de izquierdas, ninguno máas ha afeado la conducta del anterior gobierno, que en sus últimas horas y ya en funciones, como si del indulto le fuera la vida  firmó a prisa y corriendo el perdón.

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