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miércoles, 19 de marzo de 2014

Las evaluaciones laborales o la perversión de un sistema tan injusto como peligroso

El sistema del Banco para evaluar la gestión comercial y laboral de los trabajadores, no sólo genera incertidumbre entre la plantilla, se convierte también en una especie de “ley del embudo”, lo ancho para unos pocos y lo angosto para los demás.
Un sistema opaco, oscurantista y subjetivo que está sujeto además a criterios correctores individualistas que vulneran todos los principios básicos de objetividad, equidad e igualdad.
Nuestro trabajo se ve así comprometido por evaluaciones subjetivas, amparadas en criterios perversos, cuyo fin último radica en una especie de “numerus clausus”. Esto supone que la inmediatez de quien realmente conoce la labor que realizamos, queda desautorizada por el criterio superior de una zona o territorial cuya labor es tamizar las evaluaciones para mantener el efecto de la Campana de Gauss.
Esta perversión atañe a las relaciones internas entre los trabajadores de un mismo lugar de trabajo, sucursal o departamento, cuya revisión de las tareas comerciales por parte de los superiores orgánicos, convierten en victimas a quien colabora de buena fe en un proceso evaluativo, provocando enfrentamientos entre compañeros.
Sin embargo lo más preocupante es la utilización que se puede deducir de este sistema.
Cuando el Banco esgrime como herramienta para amortizar puestos de trabajo un concepto tan subjetivo como la productividad, tan íntimamente relacionado con el proceso de evaluación, las instrucciones para rebajar o modificar la calificación de las tareas profesionales se convierten en un elemento de riesgo potencial para el empleo.
Desde UGT hemos denunciado y seguimos denunciando este modelo de evaluación unilateral, basado en el concepto de la productividad como parámetro para medir el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de los trabajadores. Rechazamos un modelo que, al amparo de unos objetivos comerciales inalcanzables y una presión comercial asfixiante, se convierte en una espada de Damocles contra la empleabilidad.
Resulta imprescindible por tanto, que todas las calificaciones o evaluaciones profesionales sean contestadas por escrito, remitiendo copia de las mismas a los delegados de UGT.
Es necesario, como paso previo a la denuncia de este tipo de actuaciones, que los trabajadores tomemos conciencia del riesgo que supone en estos momentos una calificación negativa o a la baja de un compañero o compañera.
En juego está nuestro puesto de trabajo, no nos juguemos el futuro.

¡AFÍLIATE A UGT Y DEFIENDE TUS DERECHOS!

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