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sábado, 7 de diciembre de 2013

6 de diciembre (día de la constitución): ¡No hay nada que celebrar!


El gobierno es inconstitucional. Le tiene el mismo respeto a la Constitución que a sus promesas electorales. Ninguno. Decreta leyes y reformas que son a la Constitución como una concertina a la piel: un desgarro. En dos años, han pasado a cuchillo tantos derechos y libertades que han dejado al Estado de derecho rasguñado, herido y hecho trizas. Lo han rodeado con una valla de cuchillas para que no podamos acceder a él.
Han tenido que venir jueces y organismos internacionales para darles un toque por el retoque que le están dando a la Constitución sin tocarla. Jueces para la Democracia y otros juristas han declarado que el borrador de la Ley de Seguridad Ciudadana que prepara el gobierno es inconstitucional. Esta misma semana, el Consejo de Europa ha declarado que es “muy problemática” y que no ve la necesidad de esas restricciones en una sociedad democrática. No saben por ahí fuera que España no es una sociedad democrática.
Es curioso. El gobierno se mueve al margen de la ley pero es a nosotros a los que nos trata como delincuentes. Recuerda al implacable empresario mediático Randolph Hearst que les decía a sus trabajadores: “No permitas que la realidad te estropee un buen titular”. El implacable PP, que también carece de escrúpulos, les dice a los suyos: “No permitas que la Constitución te estropee una reforma o una ley”.
Afortunadamente, algunos jueces quieren estropearles su fiesta. Una jueza de Barcelona ha declarado inconstitucional el contrato estrella de la reforma laboral, el contrato de emprendedores con despido libre y un periodo de prueba de un año. Si le aplicáramos a este gobierno ese contrato, ahora estaría despedido: en un año incumplió todas sus propuestas y objetivos.
No es la primera sentencia (ni será la última) que remienda los agujeros que el PP le está haciendo a la Carta Magna a la que han dejado como un colador por el que se escurre la democracia. De hecho han aumentado en un 25% los recursos en los tribunales laborales a cuenta de la reforma laboral. Si no puedes reformar la Constitución porque no es agosto y no te lo ha pedido el Banco Central Europeo, sáltatela.
Pero mientras la lenta justicia enmienda la plana al gobierno, muchos trabajadores pierden su trabajo injustamente y no lo recuperan. Y los ciudadanos perdemos libertades de expresión y manifestación y no sabemos cuándo las recuperaremos. Falla un sistema democrático que hace las cosas al revés. Es como esos maltratadores que primero matan a sus mujeres y después se suicidan. ¡Suicídense primero y déjennos en paz!
No hay nada que celebrar en el Día de la Constitución porque ni nos representa ya ni se cumplen muchos de los derechos que recoge. La Constitución no está ni se la espera. Así que: (In)feliz Día de la (In)Constitucionalidad.

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